Es muy bueno tener ideas, pero es inútil tenerlas a menos que estas ideas las vuelvas realidad.

En los últimos cinco años, lo que más me ha sorprendido es la baja tasa de implementación o ejecución que he visto en los establos exitosos/competentes.

De lo que soy testigo es que si tenemos una reunión familiar donde hubo una lluvia de 10 ideas, usualmente dos o tres (20 al 30 por ciento) de estas ideas son implementadas. El otro 70 por ciento de ideas se quedan en el camino del día de crisis, como recoger el maíz del piso o descongelar los bebederos.

Lo que hago es obligar a los agricultores a “decir lo que quieres hacer y después hacer lo que dijiste” parte de esto incluye planes de acción específicos de quién va a hacer qué y para cuándo. Los detalles (el cómo) puede especificarse  y descomponerse en tareas asignadas si se trata de un proyecto grupal grande.

Entonces lo que hago es dar seguimiento mensualmente para ver si estas ideas se vuelven realidad. Tengo un buen sistema progresivo mediante el cuál, si no se realiza una tarea, entonces estás multado con $1. En el segundo mes, son $5, el tercer mes son $20 y al cuarto mes son $50.

Inicialmente, comencé poniendo dinero en un jarrón que la familia usaba para juntar y comprar pizzas. Después comenzamos a donar dinero a caridades locales. Sin embargo, los miembros de la familia no se sentían mal de regalar dinero a caridades y decían “es para una buena causa”cuando no hacían las tareas o trabajos. No se sentían culpables.

Así que, cambié las donaciones a caridades que no les gustaban como PETA o la fundación de bibliotecas de Obama, finalmente, comencé a quemar el dinero. Para un agricultor, sacar el dinero de su billetera y tener que ver arder el dinero, tiene un efecto muy profundo. Sentarte y ver cómo se quema el dinero, hace que una persona se dé cuenta de que el dinero se resbala entre las grietas debido a la mala aplicación. Esto tiene un profundo efecto en el cambio de comportamiento.

Una vez tuve una operación lechera que tenía problemas en preñar las vacas y no sabían la razón. Nos fuimos a través de una lista de posibles factores contribuyentes y uno de ellos fue paralizante. Asignamos a cada miembro de la familia la responsabilidad de algunas tareas y a uno de los hermanos, John, se le asignó la tarea de checar si la línea de voltaje o de tensión era el problema.

Volví el mes siguiente y Johnny no hizo esa tarea, así que lo multé con $1. El siguiente mes, de nuevo no lo hizo y lo multé con $5. El siguiente mes, vio mi carro llegar al lugar y agarró su teléfono celular antes de caminar hacia nuestra reunión e hizo una cita con el gurú del voltaje así que no tuvo que pagar su multa de $20 dólares.

Me dijo que la idea de tener que sacar 20 dólares de su billetera y verlo arder causó esta acción de último minuto. Al final resultó que, el voltaje y la tensión perdida era el problema (700 por ciento la tasa que debía de ser) y para el siguiente año le ahorramos al establo $116,000 arreglando ese problema.

Si caminaras a través de la operación de John, podrías utilizar un guante blanco y no se llenaría de tierra de ningún sitio. Para mí, este establo era tan ajustado como un barco. Sin embargo, independientemente de que tan buena operación tengas, siempre habrá dinero resbalándose entre las grietas. Te cuesta un dinero en el que no se piensa.

Cambiar la cultura empresarial es un reto dentro de casi todas las organizaciones. Sin embargo, cada uno tiene sus manías. Por ejemplo, dentro de una organización, tenían problemas con un hermano dormilón. Establecimos una regla de que si llegabas cinco minutos después de tu hora designada para comenzar a realizar tus labores, serías multado con $5 dólares.

Resultó que el hermano que se dormía lo hizo dos veces, y papá se durmió una vez. El mes previo, el hermano se había dormido 17 veces y esto en el proceso de contabilidad, definitivamente cambió la dinámica familiar.

Para ese hermano tener que quemar dinero cada vez que se quedaba dormido…digamos que ya no se volvió a dormir después de tres meses. Esto lo curó. Sus hermanos fueron de tener una mentalidad de querer dividir la sociedad debido a estas manías a querer seguir juntos porque vieron una luz al final del túnel.

Independientemente de qué tan bien tengas una operación, si tu vida depende de ello, siempre puedes tener una lluvia de ideas donde tres de diez pequeños detalles pueden cambiarse para mejorar la rentabilidad del establo. La clave es conseguir que el tiempo libre para distracciones sea ahora el tiempo para “reparar y hacer las cosas”, y sólo una fecha límite impuesta por un extraño te enfocará en hacer las cosas independientemente del caos en las operaciones lecheras.

Cualquiera puede luchar contra los incendios pero solamente con el progreso que se hace en prevención de incendios es con lo que usted llegará más lejos. Tener que rendir cuentas a una persona ajena y conseguir una “lista de tareas” da como resultado esa lista con las cosas realmente hechas. Tener una tasa de implementación o ejecución del 80 por ciento en lugar de una de 20 por ciento tiene un impacto tremendo en la rentabilidad del establo en cinco años. Es enorme.

Aún más importante, ¿Cuál es el valor de todos dentro de una organización que tiene que rendir cuentas a la misma norma? ¿Cuál es el valor de que mamá no tenga que pegarnos por no hacer las cosas?

¿Cuál es el valor de no tener que mirar a oscuras sobre manías como la de quedarse dormido? Tener un tiempo/lugar donde todos los de la organización tengan que rendir cuentas al mismo nivel de las expectativas desarrolladas internamente – familiarmente por un extraño es la clave.

La cultura empresarial no es un tema que a menudo discutan en artículos agrícolas. Sin embargo, es el nivel de sofisticación en la cultura empresarial de un establo lo que determina la aplicación con éxito de las ideas generadas a partir de la lectura de un documento del establo a la realidad. Puede que esto suene algo nerd, pero es verdad.

Así que se un Nerd y empieza a escribir tus metas por mes. Al principio del próximo mes, establece nuevos proyectos y revisa el éxito que has tenido en conseguir las metas del mes anterior y hacerlas realidad. Para cada idea que no consigas realizar, no sólo te des una bofetada en la palma de tu mano por no hacerlo, sino que examina por qué no lo hiciste y que harás el próximo mes para arreglarlo.

Cuando piensas en ello, tener ideas y hacerlas realidad es lo que determina la rentabilidad del hato. No hacer las buenas ideas realidad es lo que causa que los establos quiebren y que las familias agricultoras se frustren por haber fracasado.

Artículo hecho por: Mark Andrew Junkin, Consultor de Manejo;  ayuda a las familias a tomar decisiones juntos años antes de la sucesión del establo. Tiene un libro llamado “La agricultura con la familia: No siempre es fácil!”.

Traducción: MVZ Brenda Yumibe, Alta Genetics México