Las operaciones necesitan planes de producción estratégicos continuos enfocados hacia las áreas impactantes para el negocio. Las ganancias a largo plazo giran en torno a cada unidad de negocio con su plan alineado en producción y con eficiencia constante. Una sola unidad de negocios, en nuestra industria, es una vaca individual.

Para maximizar la rentabilidad de la operación, necesitamos definir la vaca ideal. Deberíamos saber qué es lo que genera el mayor retorno de la inversión antes de invertir en miles de unidades comerciales. Sin embargo, decidir qué características genéticas son más impactantes no es tan simple como ordenar los registros de su computadora para encontrar al padre de la vaca que produce más y luego usarlo repetidamente durante los próximos cinco años.

La selección genética para crear unidades de negocios optimizadas puede ser un cambio significativo respecto de las prácticas genéticas históricas. Lo tradicional no siempre significa que es rentable.

Analice los cambios en el mercado de la leche. ¿Su énfasis en el rasgo genético ha reflejado el cambio o cambios inminentes? ¿Está inseminando por lo que es rentable hoy o por lo que será rentable en cinco años?

Considere, con la forma en que los consumidores compran los productos lácteos, ¿Qué valor tendrán los procesadores en los próximos años? En muchas pareas, los mercados de la leche están reflejando la tendencia de que los consumidores consuman sus productos lácteos más que beberlos. Los sólidos se han convertido en prioridad.

Valor y eficiencia óptima del producto

Si los sólidos traen más beneficios que el agua a su control de leche, quizá quiera consultar la leche promedio corregida de energía como punto de referencia sobre la leche promedio al determinar la clasificación de ganancias de una vaca en su hato. De manera similar, el énfasis genético para libras de grasa y proteína será más económico para usted que la capacidad genética para el flujo puro con leche.

Diseñar una vaca rentable, con la composición de leche más deseable para su mercado, puede ser eliminar el “peso del agua” de su tanque con énfasis en el porcentaje de componentes. Con las tarifas de combustible y acarreo que continúan reduciendo los márgenes ya reducidos, haga un producto más eficiente, con densidad mejorada, del enfoque genético para el porcentaje de grasa o proteína.

Más allá de alinearse con los esquemas de precios y las primas, cada vaca que se encuentre en el establo debe tener una predisposición genética hacia la eficiencia. El hecho de que una vaca produzca más de 150 libras por día no significa que la vaca sea la más rentable. Las entradas enormes pueden superar las grandes salidas.

Un método para reducir el costo de producción es con la selección genética para vacas de menor tamaño. Una vaca más pequeña requerirá menos alimento para alcanzar el tamaño maduro y menos alimentos de mantenimiento durante su vida en comparación con las compañeras de hato más grandes. El tamaño de la vaca y la cantidad de producción no están relacionados.

La longevidad también juega un papel tremendo en la eficiencia. Las vacas con mayor vida productiva dan más retorno de la inversión, más producción en base diaria cuando se compara a una vaca de dos años y mayores probabilidades de abandonar el hato como sacrificio voluntario en comparación con un sacrificio involuntario intempestivo.

Priorizar los gastos

La línea de trabajo a menudo estará cerca del tope de los gastos anuales. Analice dónde se gasta el tiempo debido a ineficiencias. Las vacas poco saludables reducen la eficiencia del trabajo con más “puntos de contacto” para tratamientos y movimiento de corrales.

El hecho de no tener intervenciones de la vida cotidiana debido a problemas de salud significa que una vaca es sostenible y hace su trabajo sin esfuerzo. Los rasgos genéticos de salud, como la salud de la ubre con puntaje de células somáticas o la salud en transición, reducen los insumos para el trabajo, el tratamiento y los insumos del servicio.

Las vacas resistentes a las enfermedades evitan las situaciones que prohíben la producción y reproducción normales. Mantener una vaca saludable significa mantener a la vaca en producción, creando así un producto vendible. Un productor que rompe récords no hace mucho bien a su operación si se gasta una cantidad significativa de su lactancia produciendo leche para el tanque del hospital.

Las vacas reproductivamente desafortunadas también causan más puntos de contacto y días más largos abiertos. Preñar antes con un intervalo de parto respetable significa que una vaca está en frescas y golpeando sus picos de lactancia más a menudo, donde los ingresos sobre los costos de alimentación son más altos.

Hasta cierto punto, puede alimentar para obtener más producción o manipular componentes, pero alimentar a una mayor tasa de preñez sería un gran truco en un hato ya bien administrado. El impacto del rasgo de tasa de preñez de la hija es incuestionable.

Desecha la mentalidad de la mafia

Nos gusta agrupar animales por edad, etapa de lactancia y estado reproductivo. Es práctico y lógico para la mayoría de los aspectos de la lechería, excepto la selección genética.

Sería fácil suponer que los animales más jóvenes son todos genéticamente superiores a las compañeras de hato más viejas. Sin embargo, la mentalidad de las masas no funciona bien con los principios genéticos.

Cada grupo de edad va a tener una curva de distribución en forma de campana con un potencial genético alto o bajo. No todas las vacas de primera lactancia son genéticamente superiores a todas las vacas de segunda lactancia.

Es común tener cientos de dólares de diferencia en la rentabilidad de por vida entre los mejores y peores animales.  Genéticamente hablando, todavía existen excepciones, generalmente, las buenas vacas serán buenas vacas y sus malas vacas crearán otra generación de decepción.

Uno de los caminos más aterradores que una lechería puede alcanzar, genéticamente no está diferenciando entre lo bueno y lo malo al crear su próxima generación de reemplazos de hato. La selección estratégica de las hembras para crear reemplazos de hato basados en el valor genético real, frente a la supuesta superioridad genética, es clave para el progreso genético máximo.

Cada vaquilla de reemplazo tendrá una cantidad similar de inversión en ellas cuando lleguen al hato de ordeño. Sería una tontería, en cualquier industria, desperdiciar recursos en unidades de negocios potenciales con ingresos limitados.

Trabaje con la madre naturaleza, no en contra

La salida más fácil en la planeación genética es decir que usted no es una persona de genética y prefiere manejar sus vacas a su potencial. Desafortunadamente, la buena madre naturaleza ha existido por mucho más tiempo y no se deja influir fácilmente por sus técnicas mejoradas de alimentación o sus agresivos programas de sincronización.

Solo puede superar la buena genética hasta ahora. Eventualmente, su progreso de una gran administración se estabilizará cuando el potencial genético de su hato haya llegado a su tope.

Los pasos accionables para hacer vacas más rentables mediante la genética:

  • Trabajar con un asesor genético para desarrollar un plan genético personalizado para proporcionar el mayor retorno de la inversión por unidad de negocio (vaca).
  • Seleccione genética consistente alineada con sus áreas de retorno máximo de ganancias.

 

 

Artículo hecho para www.progressivedairyman

Fotografía: wisconsinagriculturist.com

Traducción: MVZ Brenda Yumibe, Alta Genetics México